Linterna de Popa 215
Jorge Baca Campodónico

Noviembre de 2019

Crecimiento de las Exportaciones No Tradicionales
¿Por qué se están desacelerando?

La caída de las exportaciones tradicionales, especialmente las mineras, se explica por los menores precios del cobre y otros minerales, debido a la guerra comercial entre China y los EUA. Sin embargo, la significativa desaceleración del crecimiento de las exportaciones no tradicionales registrada a partir del último trimestre del 2018 es preocupante ya que no solo es consecuencia de la guerra comercial, sino que también es el resultado de errores en la política monetaria y fiscal del gobierno. En esta entrega presentamos algunas luces para ayudar a entender el porqué de esta desaceleración.

En el Gráfico 1 se presenta la evolución del crecimiento de las exportaciones tradicionales y no tradicionales desde enero del 2018. La cifra que muestran los gráficos para cada mes son los montos acumulado de las exportaciones de los últimos 11 meses previos a ese mes, más las exportaciones del mes. De esa forma, cada mes se muestran 12 meses de exportaciones. Así se elimina el efecto se la estacionalidad de las exportaciones. Observamos que, a partir del mes de marzo de este año, el monto acumulado de las exportaciones tradicionales registra caídas que se acrecientan y ya bordean el 10%. Por su parte, el crecimiento de las exportaciones no tradicionales a partir de enero de este año se ha desacelerado significativamente y su tasa de crecimiento se ha reducido de tasas superiores al 12% anual a cerca del 3% en el mes de agosto. Queda claro que la desaceleración de las exportaciones no tradicionales obedece a razones diferentes a las que han motivado la caída de las exportaciones tradicionales.

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Veamos que esta sucediendo con el crecimiento de los principales componentes de las exportaciones no tradicionales. En el Gráfico 2 presentamos la evolución de las tasas de crecimiento de sus principales componentes: (i) productos agropecuarios; (ii) textiles y calzado; (iii) productos químicos; y (iv) productos metalúrgicos y joyería. Observamos que todos los componentes registran significativas desaceleraciones e inclusive el componente de exportaciones metalúrgicas y joyería ya registra caídas cercanas al 12% anual.

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El caso de textiles y calzado es preocupante por que es un sector intensivo en mano de obra. La desaceleración significa que estamos perdiendo competitividad respecto a nuestros socios comerciales. Basta darse una vuelta por los centros comerciales para percatarse que están siendo invadidos de productos textiles y calzado brasileño. Estos mercados que ya venían siendo golpeados por el dumping predatorio de los países asiáticos y el contrabando ahora sufren, además, la invasión de productos de nuestros vecinos Brasil, Colombia, Argentina y Chile. Lo mismo sucede en los mercados de chocolates, galletas, panetones, aceites, vinos, detergentes, dentífricos, etc.
¿A que se debe esta pérdida de competitividad respecto a nuestros vecinos? La principal causa viene siendo el ritmo de devaluación de las monedas de los países de la región en los últimos 22 meses. En el Gráfico 3 se presenta la evolución del efecto del tipo de cambio en los precios de compra, medidos en dólares, de productos fabricados en Brasil, Chile, Colombia y Perú para el periodo enero 2018 – septiembre 2019. Para este fin, considerando que los 4 países tienen baja y los precios internos no han sufrido variaciones relativas que afecten nuestro análisis, asumimos que los costos en moneda local de los productos importados por el Perú solamente son afectados por las variaciones en el tipo de cambio en cada país. Para facilitar la comparación de la devaluación de las monedas hemos creado un índice para cada moneda que es igual a 100 para el mes de enero de 2018. Hemos excluido la evolución del peso argentino porque su evolución eclipsa la evolución del resto de monedas. La devaluación del peso argentino supera el 60% en el periodo analizado.

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Observamos que el costo de los productos fabricados en Brasil, medidos en dólares, han bajado más de 27% y el de los productos procedentes de Colombia y Chile se han reducido en 20% en el mismo periodo, mientras que el costo de los productos peruanos solo habría bajado 5%. Esto significa que, en términos relativos, los productos brasileños pueden llegar a costar 17 % menos que los peruanos, mientras que los colombianos y chilenos 11%.

¿Por qué la moneda peruana no se deprecia como el resto de las monedas de la región? La principal razón es la intervención del BCRP. El ingente nivel de reservas internacionales le permite al BCRP controlar fluctuaciones bruscas del tipo de cambio y así lo ha venido haciendo por muchos años. Durante la época del “boom” de los precios de los minerales el BCRP y el MEF han evitado la excesiva valorización (apreciación) de la moneda mediante la esterilización de los dólares provenientes del boom y generando superávits fiscales y aumentando el ahorro privado a través de los fondos de las AFP. De esta forma se mitigó el efecto de la llamada “enfermedad holandesa”.

Sin embargo, con la caída de los precios de los minerales la situación ha cambiado. El gobierno ha desaprovechado los años del boom para invertir en infraestructura, mejorar la competitividad de los sectores afectados por la “enfermedad holandesa” y lograr un crecimiento balanceado. En los últimos años, el BCRP ha decidido priorizar el combate a la inflación, a pesar de que esta está por debajo del rango meta del BCRP y la desdolarización de la economía. De esta manera el tipo de cambio se ha mantenido estable durante el presente año. Las pequeñas oscilaciones registradas en el transcurso del año han sido controladas por la intervención del BCRP.

A la falta de una política de ajuste del tipo de cambio por parte del BCRP, se le suma la actitud contradictoria del MEF. Por un lado, anuncia la puesta en marcha de su plan de competitividad, pero simultáneamente anuncia el aumento de la remuneración mínima vital. Al mismo tiempo, contempla la posibilidad de reducir y/o eliminar el “drawback” de varias de las actividades vinculadas a la exportación no tradicional.

Lo peor es que con el tipo de cambio estancado, cualquier estímulo fiscal se trasladará a mayores importaciones de nuestros socios comerciales diluyendo el impacto reactivador del estímulo fiscal. Es hora de que el gobierno piense menos en aumentar el gasto corriente (universalización del SIS, aumento de sueldos del sector público, aumento a los programas asistenciales, consultorías y publicidad estatal) y el gasto en inversiones improductivas (Refinaría Talara, aeropuerto de Chinchero, gaseoducto del sur, etc.) y más en inversión productiva (reservorios, canales de regadío, siembra y cosecha de agua, sistemas de irrigación, reforestación, etc.) con bajo componente importado. Ni el presupuesto ni el plan de gobierno presentado siguen estos lineamientos y sin Congreso que fiscalice la situación tenderá a empeorar.

Lamentablemente pareciera que el MEF viene cometiendo errores de diagnóstico de la crisis por la que esta pasando el país. La crisis no se debe a una falta de demanda interna, se debe a la falta de inversión privada en los sectores no mineros y a la competencia desleal del contrabando, dumping predatorio, e informalidad que desalientan la inversión privada. La crisis no se resuelve poniendo trabas a la inversión minera y aumentando la remuneración mínima. La crisis no se resuelve aumentando el sueldo a los maestros y a los médicos y enfermeros y aumentado los impuestos. Lo que se requiere es un “shock de confianza” que atraiga a la inversión privada y una mayor coordinacion entre el BCRP y el MEF. El gobierno tiene la palabra.